Carménère excepcional: Terrunyo Cuartel 27
La uva carménère se ha vuelto insignia de la viticultura en Chile. Si bien hoy día existen aproximadamente 9,000 has. dedicadas al cultivo de esta variedad, data de apenas diecinueve años su resurgimiento, porque durante los 150 años previos permaneció en el anonimato al ser confundida con merlot por sus productores.

Las vides llamaron la atención del ampelógrafo francés Claude Valat en 1991, durante un congreso de viticultores y enólogos y advirtió que las vides que observaba no eran  merlot y propuso que tal vez fueran de Cabernet Franc. En 1994, el también ampelógrafo de origen francés,  Jean Michel Boursiquot confirma que se trata -de la que se pensaba prácticamente extinta- carménère en Alto Jahuel, Valle de Maipo. De ahí, el interés por la uva creció hasta el punto de convertirse en motivo de orgullo de la vitivinicultura chilena en años recientes.

La uva cármère se presume que toma el nombre del vocablo carmín y es típico en nuestros días encontrar vinos de color altamente concentrado con tonos violáceos. El investigador agrónomo Joseph Daurel reporta en su obra de 1892: “Les Raisins de cuve de la Gironde et du sud-ouest de la France”, que la carménère era ampliamente cultivada en el Médoc desde principios del S. XVIII y junto con la Cabernet Franc, establecen el prestigio de los viñedos de la zona. Sin embargo la variedad se abandona paulatinamente debido a sus bajos rendimientos. Otros autores apuntan que la filoxera acaba por completo la existencia de la uva carménère en Burdeos pero independientemente de la causa de su desaparición en Francia, se presume que es importada a Chile a finales del S. XIX.

Como características de la uva: madura tardíamente aún después de la Cabernet Sauvignon y tiende a producir rendimientos limitados aunque ha demostrado su potencial para producir vinos elegantes y con buen potencial de guarda. A continuación amable lector, le propongo un magnífico ejemplar de carménère con atractivos aromas frutales y suavidad en paladar.


Nombre del vino: Terrunyo
Productor: Concha y Toro
País: Chile
Región: Cuartel 17, D.O. Peumo, Valle de Cachapoal
Variedades de uva: Carménère
Cosecha: 2009
Maduración: 19 meses en barrica francesa
Disponible en: La Europea y tiendas departamentales

Gran concentración de color, el vino tiñe la copa de tonos violáceos con ribete rosado. De gran expresión aromática que recuerda en primera instancia la ciruela madura, higos y cereza negra. Evoluciona lentamente en copa entregando nuevas familias de aromas: hongos, heno, maderas finas, eucalipto, especias como la canela y pimienta negra mientras que más adelante aparecen los aromas de café tostado y hojas de tabaco.

En paladar se muestra un vino vigoroso, con una agradable acidez que acompaña una suave tanicidad que lo hace muy elegante en paladar, de buen cuerpo, recuerda los aromas frutales y evoca el concepto de frescura al degustarlo en boca. De final largo con aroma a ciruelas maduras: deja el paladar con la expectativa por el siguiente sorbo. Un vino delicioso que está equilibrado en sus componentes.

En términos de armonización gastronómica, el Terrunyo Carmenere nos da un abanico bastante amplio. Va a ir excelente con quesos semicurados, y por sus notas mentoladas, acompañaría perfecto preparaciones con romero, por ejemplo lomo de cerdo al cordero o chuletas de cordero en salsa de menta. Por sus notas de hongos y especiadas nos da para platos en base a cuitlacoche, o filete de res a la pimienta, ¿qué tal unos hongos portobello con queso gratinado a la parrilla?. Pensando en otro tipo de cocina iria fantástico con rigatoni al ragù de cordero o tagliatelle con queso mascarpone y setas. En relación a la deliciosa gastronomía mexicana, podría acompañar perfecto unos taquitos de barbacoa de borrego –con una dosis moderada de picante- o bien cortes de res a la parrilla con guarniciones de hongos o guacamole.

Un vino con gran equilibrio, de carácter frutal pero con elegancia aromática resulta ser un excelente ejemplar de carménère. Para acompañar la parrillada en el jardín, o una cena familiar o incluso una cena romántica este vino es una excelente opción, aromático, paso agradable en el paladar y aunque con su carácter es suave y atractivo. Para aquellos que desean un buen vino en mesa, pero sobre todo una experiencia memorable con los suyos.

¡Salud!
Dr. Salsa
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