Viaje en el tiempo: cata vertical de Nebbiolo Reserva Privada de L.A. Cetto
En la entrega previa (L.A. Cetto celebra 25 años de su Nebbiolo Reserva Privada) comentamos brevemente la historia de cómo llegó a México la variedad nebbiolo en manos del enólogo italiano Esteban Ferro quién plantó éstas vides en sus terrenos los cuáles años después fueron adquiridos por L.A. Cetto.

En esta segunda parte le comparto la gratísima experiencia que resulta examinar un vino a través de los años con una cata vertical, uno de los ejercicios más interesantes del aprendizaje de vinos. Cómo usted sabe, una cata de éste tipo consiste en evaluar una misma “etiqueta” de vino de diferentes añadas.

Nebbiolo Reserva Privada 1993, 1996, 1999, 2000 y 2006 para la cata vertical

En particular en ésta ocasión fue una vertical de Nebbiolo Reserva Privada, un vino monovarietal que procede del  mismo viñedo en Baja California, bajo el cuidado de los mismos viticultores y el mismo enólogo, lo que de alguna forma deja, cómo voz protagónica al viñedo mismo, aunque por supuesto, el enólogo realiza ajustes en cada cosecha para pulir el vino.

Acompañado de un  aura lleno de solemnidad, se muestra un vino que ha visto la transformación de un país. Su capa media y ribete teja claro indicaban la larga espera que había tenido el vino... antes de llegar a nuestra copa

Sin embargo la influencia del enólogo es limitada hasta cierto punto. Un adagio muy conocido en el mundo del vino es aquel que dice “con buena uva se puede hacer buen vino, pero con mal uva nunca se podrá hacer buen vino”, una frase que he escuchado de diversos productores, enólogos o viticultores quienes desean hacer un énfasis en la importancia de la materia prima principal: las uvas. En los años en que las condiciones climáticas fueron difíciles, en la bodega se hace lo posible por remediar intensidad de color, tanicidad, acidez entre muchas otras características, aunque en cada cosecha el vino adquiere una personalidad propia. Sin entrar en un tema más amplio como lo es el “concepto” de vino de cada enólogo o bodega, en general el reto es sacar al mercado cada año un vino de calidad superior o al menos con una calidad similar a las cosechas previas y en raras ocasiones de cualidades excepcionales (cuando muchos factores favorables se conjugan) de tal suerte que en cada añada quedará (o debería mostrarse) un sello del clima en el viñedo en ese año.

Laura Medina, el enólogo Camilo Magoni

En la amena charla que surgió durante el desarrollo de la cata con Camilo Magoni, el afamado enólogo nos compartió que ajustó la proporción de edad en barricas (generalmente 80% de segundo y tercer uso y tan sólo el 20% de barricas nuevas) así como el tiempo de maduración en éstas, dependiendo de las condiciones climáticas de cada año, teniendo siempre en mente el respeto a las características de la variedad y del viñedo.

Con la guía de los expertos sommeliers Griselda Márquez y Fernando Ruíz de Chávez, emprendimos el “viaje en el tiempo” empezamos con un ejercicio de maridaje de las añadas recientes de las reservas privadas Chardonnay 2009, Cabernet Sauvignon 2007 para más adelante concentrarnos específicamente en la estrella de la noche: Reserva Privada Nebbiolo desde  la añada más reciente hasta el vino de mayor edad, en éste caso: 2006, 2000, 1999, 1996 y finalmente la cosecha 1993.


Reservas privadas Chardonnay y Cabernet Sauvignon
y sus respectivas armonías gustativas

El Reserva Privada Chardonnay 2009 mostró buena potencia aromática a frutas: manzana verde, piña y cítricos, con un toque de aromas de levaduras, flores de manzanilla, en boca se percibió un ataque medio de buena y refrescante acidez, llenando el paladar de los sabores de frutas pero con notas de almendra que dieron paso a un final medio de sabores a piñón.

Acompañó perfecto éste vino un camarón aguachile, lolly pop de camarón con queso crema y una lolly pop de pollo asado con manzana, mostaza y almendras tostaddas preparaciones del jóven chef Jonathan Ruiz.

El Reserva Privada Cabernet Sauvignon 2007 de color granate obscuro y ribete rosado, dejó escapar de inmediato con una alta potencia aromática notas de frutas azules: moras y zarzamoras, un poco de aromas de yogur de fresa. Agitando la copa, salieron los aromas de hojas de tabaco, higo, pimienta rosa y algo de canela. En boca fue un vino goloso, con muchos sabores de frutas acompañadas de un toque de vainilla que dejaron un final medio de sabores especiados.

Este segundo vino fue armonizado por tapas de chamorrito confitado con salsa de vino tinto con miso, y otra de lomito de cerdo con adobo de chile pasilla y plátano macho horneado con un toque de menta y un delicioso rollito de hoja de arroz suave relleno de lomito de cerdo.


Al "tunel del tiempo"
En lo que fue una tarde dedicada por completo a la historia pero también al disfrute, empezamos con la vertical de Reservas Privadas Nebbiolo.

El cosecha 2006 mostró un vino violáceo, de ribete rosado, aromáticamente potente, brioso, de carácter frutal a ciruela o grosella madura, acompañado de notas especiadas de orégano y clavo, más adelante reveló las notas mentoladas como a eucalipto que invitaban a dar el siguiente sorbo a un vino de tanicidad presente pero apenas perceptible, con un poquito de acidez al final fue un vino intenso pero lo percibí equilibrado en boca.

Con éste vino concluyó la cena, a través de la armonización de tres tapas, ahora dos de ellas en el formato clásico de cordero con jitomates deshidratados y hoja de arúgula y una tercera presentada como una deconstrucción de tapa de jamón ibérico.

Maridade para el Nebbiolo Reserva Privada 2006

Copas del viaje en el tiempo, una "fotografía organoléptica" de los valles
de Baja California con el paso de los años

El Reserva Privada cosecha del año 2000 empezó a mostrar un ribete ligeramente naranja propio a los once años que han transcurrido, pero en nariz mostró una exquisita sinfonía de aromas a frutas negras en compota, notas de nuez y almendra con un paso aterciopelado por el paladar y de larga duración con sabor a ciruela pasa… simplemente delicioso. Quizás el favorito de la noche.

El 1999 muy similar en color en copa, mostró una nariz con notas de fruta de ciruelas maduras, ligeramente más mineral que el vino previo, con aromas de tierra mojada y quizás más sutil en aromas que el 2000, también de tanicidad apenas perceptible fue un vino muy terso en paladar y de largo final, muy bueno.

El Nebbiolo Reserva Privada 1996 de colores evolucionados en copa, con un ribete color teja mostró una buena potencia aromática a pesar de los años transcurridos, se percibían las frutas negras en mermelada, aromas de pasas, notas de anís y en paladar se percibía aún una interesante acidez que ¡resistió quince años!... untuoso con mucho sabor frutal en boca, pasado el sorbo dejó un final medio a sabores de frutas secas, un vino sorprendente para su edad.

Y poco más tarde, llegamos al final de nuestro viaje en el tiempo para encontrarnos con el vino cosecha 1993. Acompañado de un  aura lleno de solemnidad, se muestra un vino que ha visto la transformación de un país. Su capa media y ribete teja claro indicaban la larga espera que había tenido el vino antes de llegar a nuestra copa. En nariz, la fruta fresca había dejado lugar a aromas pasificados que me hicieron recordar el oporto, en copa se veían los sedimentos propios de la edad, resultado de la precipitación de los componentes del vino. Se percibían sutiles aromas a ajonjolí, anís y notas de la fermentación como a queso. En boca fue un vino de sabores interesantes a ciruela pasa en compota, un poco de hojarasca húmeda que como una larga conversación se desvaneció en un largo final de sabores acaramelados que dispararon en la memoria los recuerdos de tantas cosas que han ocurrido desde aquellos años. Fue un verdadero deleite disfrutar de un vino que se conservó celosamente 18 años hasta llegar a nuestra mesa  y mostrarse con elegancia y sutileza.


Signos de evolución mostrados en el ribete del vino
arriba la cosecha 2006, abajo la cosecha 1993


¡Vaya recorrido por la historia de un vino!, sin duda una sesión de interesantes reflexiones sobre el resultado del trabajo de una vida entera dedicada a la búsqueda de la calidad, como comentó Camilo Magoni, un vino que ha sido testigo de la transformación de su entorno, dejando atrás los viñedos de temporal para dar paso a nuevas tecnologías en viticultura y dentro de las bodegas. Sin embargo un vino que ha sabido envejecer con dignidad y porte, un vino cuya guía son los principios básicos de respeto a la tierra, a la vid y a aquellos que disfrutan de ésta noble bebida.

¡Felicidades reiteradas a L.A. Cetto por sus excelentes vinos!, en particular el Nebbiolo Reserva Privada que quizás sea el vino mexicano con mejor relación precio calidad de los últimos años. Eso es un mérito ganado con mucho esfuerzo y visión de la bodega mexicana, lo que le ha permitido llegar a la copa de muchos amantes del vino y ha puesto un reto a todo el vino nacional que parece aún no ha sido superado por ninguna otra bodega.

¡Salud!
Dr. Salsa


¿El Nebbiolo Reserva Privada cosecha 2006 rompe con el estilo de éste vino?
A punto de terminar la redacción de éste artículo, Carlos Cohen, un respetado amigo con estudios en enología y gastronomía residente desde hace algunos años en Ensenada para trabajar de lleno en la industria vitivinícola, ha publicado un artículo en su página web Buenavida.com.mx comentando  que ha percibido un cambio en estilo de éste vino a partir de la añada 2006. El artículo ha despertado mi curiosidad como la de otros enófilos. El Reserva Privada 2006 me pareció un vino con una rica nariz a frutas, buen balance en boca, en conjunto muy bueno, aunque con menos complejidad en comparación a la añada 2000 por ejemplo. No creo que ésta comparación 2006 - 2000 sea justa ya que la diferencia en tiempo es amplia, además de que se considera la cosecha 2000 como "excepcional". Este tema requiere otro ejercicio de evaluación quizás con una añada más próxima e incluso con otros vinos mexicanos de la misma variedad. Mientras escribo éstas líneas, se prepara una cata comparativa para satisfacer ésta inquietud despertada por Carlos, en cuanto tengamos los resultados los publicamos.









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Enlaces externos:
Vinos L.A. Cetto
L.A. Cetto celebra 25 años de su Nebbiolo Reserva Privada
Pocos vinos mexicanos me parecen tan especiales como lo es para mí el Nebbiolo Reserva Privada de LA Cetto. No sólo porque cada añada que han presentado al mercado ha resultado un vino muy aromático, armónico y delicioso considerando todas sus características, sino también por lo accesible de su precio.
¿Qué mejor virtud puedo pensar en un vino que sea excelente y que esté al alcance de mucha gente? Más de una persona me ha compartido que éste vino le ha cambiado su perspectiva sobre el vino mexicano y no es para menos.

Hace algunas semanas con motivo a la celebración del lanzamiento de la vigésima quinta añada  de éste espectacular vino y la presentación del nuevo diseño de etiqueta de la línea de reservas privadas, tuve el privilegio de participar en una extraordinaria cata vertical de éste vino, un placer que no es muy frecuente dadas las limitadas existencias en las bodegas de LA Cetto de las primeras añadas.

El enólogo italiano avecinado en México, Camilo Magoni y diferentes
añadas del Nebbiolo Reserva Privada

Cual personajes de un programa televisivo de antaño, nos metimos en el “túnel del tiempo”  y visitamos diferentes épocas del mismo viñedo, de la misma variedad y de la visión particular de uno de los enólogos con mayor prestigio en el país. Prestigio que ha obtenido a través del arduo trabajo que ha significado las decenas de vendimias que le ha tocado cosechar y vinificar. Una visión que se mostró matizada con ese ingrediente que hace del vino una bebida única: el clima.

Con la presencia de Luis Cetto director general de la bodega, Camilo Magoni su reconocido enólogo, Enrique Zertuche director de marketing y Laura Medina gerente de relaciones públicas de la empresa bajacaliforniana, guiados  por los sommeliers Fernando Ruíz de Chávez y Griselda Márquez visitamos los años soleados y lluviosos de los valles del noroeste mexicano.

La llegada del Nebbiolo a México


Como en toda historia de éxito, el triunfo del Nebbiolo Reserva Privada se cultivó muchos años antes. La uva Nebbiolo es originaria de la región de Piamonte en Italia. Recibe su nombre como derivación de la palabra “nebbia” que significa “niebla” ya que es frecuente encontrar una espesa capa de niebla en el noroeste de Italia en las épocas de la cosecha.

A finales de los años veintes, escapando del fascismo de Mussolini, desembarca en Veracruz el vitivinicultor italiano Esteban Ferro quién fue probablemente el primer enólogo titulado afincado en tierras mexicanas. Prácticamente al final de la 2ª Guerra Mundial, Ferro decide importar algunas variedades típicas italianas como la Barbera, el Moscato di Canelli y por supuesto el Nebbiolo. Empezando así la adaptación de ésta variedad al terruño de Baja California.


Para obtener el mayor potencial del viñedo, tuvieron que pasar cerca de diez años de cuidado de las vides para embotellar la primera añada del Nebbiolo Reserva Privada


Por otro lado hace más de 45 años, llega precisamente de Italia a México, el joven y recién graduado en enología Camilo Magoni en atención a la invitación de Don Luis Cetto. Desde aquellos años el Grupo Cetto depositó toda la confianza en el conocimiento y habilidades de Camilo para dirigir las tareas en los viñedos y en la bodega, confianza que recompensó con extraordinarios vinos que poco a poco  se ganaron un espacio en las cavas y en el corazón de los enófilos de México y de otras regiones del mundo.

En 1975, la empresa de Don Luis Cetto adquiere los viñedos de Esteban Ferro, incluyendo el terreno con las vides de Nebbiolo, en dónde de inmediato Camilo y su equipo empezó un meticuloso trabajo de selección varietal y clonal, detectando las plantas que consideraron las más sanas y adecuadas para la producción de uvas de calidad para la vinificación. Para obtener el mayor potencial del viñedo, tuvieron que pasar cerca de diez años, durante los cuáles a la par de los cuidados de las plantas, se trabajó en una adecuada técnica de vinificación y el resultado fue que para 1986 Magoni decidió embotellar la primera añada del vino monovarietal.

El servicio de la cata vertical de éste notable vino

Tiempo después de la primera añada, el Nebbiolo Reserva Privada fue acumulando premios en los principales concursos internacionales, convirtiéndose así, en uno de los vinos mexicanos más premiados, sumando actualmente 67 medallas a lo largo de sus 25 años . El Nebbiolo 2006 ya ha empezado a contribuir a ésta lista con reconocimiento en el Concurso Internacional de Bruselas, Concurso Vinital y en el Berliner Wine Trophy entre otros.

Para celebrar éstos 25 años de éxito, Cetto ha lanzado un paquete especial conmemorativo que incluye una copa riedel.

En la siguiente entrega, describo la memorable experiencia que fue degustar la fascinante historia de éste vino a través de las décadas.

Paquete conmemorativo 25 Años

¡Felicidades a grupo Cetto por su éxito!, en diversas líneas de sus productos pero especialmente por éste vino que en palabras de Camilo Magoni, han puesto especial cuidado de que las medallas y reconocimientos no incrementen su precio.

Estimado lector si aún no ha tenido oportunidad de conocer éste vino, me parece que se ha perdido uno de los mejores exponentes del vino mexicano, vale la pena conocerlos y muy probablemente se haga fan como yo me considero de éste Nebbiolo.

¡Salud!
Dr. Salsa

Lee el detalle de las notas de cata de cada añada de la cata vertical de éste estupendo vino en la segunda parte de éste artículo:
Viaje en el tiempo: cata vertical de Nebbiolo Reserva Privada de L.A. Cetto








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Ingredientes para una velada inolvidable
¿Cuáles son los ingredientes que hacen una velada deliciosamente inolvidable? Bueno, es necesario acotar un poco la pregunta, me refiero a una velada deliciosamente inolvidable en términos gastronómicos. Cierto que cada quién tendrá su lista de requisitos, habrá algunos que pongan especial atención a detalles como el decorado del lugar, el número de comensales, el tipo de cocina, la temperatura de los alimentos, la actitud de la gente del restaurante y aquí cabría un largo etcétera.

Sin embargo, yo en particular con los años me he convencido en que se deben cumplir cuatro condiciones esenciales:

1. Un buen lugar. Una atmósfera agradable, de fácil acceso en ésta saturada Ciudad de México en el que tráfico se puede tornar un serio obstáculo a la concepción de un mundo civilizado. Un restaurante con una excelente actitud de servicio es siempre un buen inicio para disfrutar de una velada encantadora.

2. Una buena cocina. Se agradece un plato con una receta cuidadosamente elaborada, ingredientes frescos y de calidad, una linda presentación y servida a la temperatura idónea. Y si vamos un poco más allá, ¿qué decir de un platillo en el que la creatividad del cocinero se ha expresado a través de sorprendentes combinaciones de aromas, sabores y texturas?, estoy hablando de sorpresas… agradables por supuesto. Esos platos en dónde los comensales toman el primer fragmento de los alimentos y después de llevarlos a la boca, abren los ojos y dibujan una sonrisa en su rostro. Usted sabe a qué expresión me refiero: a esa sonrisa que hace de la mesa un grupillo de cómplices del placer.

3. Una buena armonía con el vino. Ciertamente hay platillos deliciosos por sí mismos, pero cuando se logra una armonía adecuada, el placer al degustarlos aumenta considerablemente. Los sabores se potencian por las propiedades del vino ya sea la acidez, tanicidad, notas primarias o secundarias, etc. Aunque debo decir que en ocasiones el maridaje no funciona muy bien sin lograr éste efecto positivo, o incluso que hay platos cuyo maridaje perfecto es una cerveza bien fría o un agua fresca de frutas. Pero por supuesto, una condición para lograr una velada inolvidable es lograr una buena armonía.

4. Pero ninguno de los puntos anteriores son definitivos si no se logra la cuarta condición: una agradable compañía. Más de una vez me ha pasado que un delicioso vino o un exquisito platillo empiezan a perder (o más bien dejo de percibir) sus aromas y sabores por tratar de concluir rápidamente la velada y salir… prácticamente escapando. Usted quizás tenga una anécdota similar. Al contrario, cuando goza de una grata compañía y una entretenida charla, la percepción del lugar, los platillos y los vinos es mucho más agradable, de tal suerte que el tiempo transcurre sin notarlo y cuando observa el reloj se da cuenta que debió partir hace tres o cuatro horas antes, pero se felicita a sí mismo por haber permanecido.

Brasserie La Moderna

Sinceramente, estimado lector, le deseo que cada encuentro, cada comida o cena, la disfrute con éstas cuatro condiciones como tuvimos la fortuna de gozar un grupo de amigos en la cena maridaje que se llevó a cabo en el restaurante Brasserie La Moderna que forma parte del hotel Brick, el cuál después de un esmerado trabajo de restauración dejó una elegante presencia en la silueta de una antigua casona de larga historia, en una de las colonias que se ha venido revitalizando en los últimos años con la creación de nuevos restaurantes, tiendas, universidades y desarrollos habitacionales que han tenido el tino de respetar la bella arquitectura original de los edificios de principios del siglo XX, cuando éstas sendas mansiones hospedaron a la clase privilegiada de la ciudad.

En éste singular espacio se dieron cita un grupo de entusiastas, sommeliers y público en general, con la guapa Morgan-leigh Norman, hija del golfista Greg Norman embajadora de la marca de su padre y los representantes del grupo Treasury Wine Estates: Jeff Collins, Carlos Rodríguez y Fernando Arteaga gracias a la convocatoria de Vinos Viñedos y Bodegas empresa dirigida por Diego Rodero y Francisco Domenech, en dónde se realizó un delicioso repaso de los estupendos vinos de las bodegas Rosemount, Greg Norman y Chateau St Jean, alguno de ellos bastante notables.

Morgan-leigh Norman y Francisco Domenech


Empezamos la velada con un Rosemount Traminer Riesling 2010, de nariz frutal y agradable de paso ligeramente abocado en paladar que si bien no será del aprecio de algunos, será muy adecuado para aquellos amigos y amigas que van iniciando su incursión en el mundo del vino, servido a una baja temperatura, es un vino bastante agradable.

Más adelante nos deleitamos con un Chateau St Jean Fumé Blanc 2009 de la región de Sonoma, cabe mencionar que fumé blanc es un sinónimo de sauvignon blanc, nombre que surgió por razones comerciales de parte de Robert Mondavi en un momento en el que el público no apreciaba aquellos vinos con el nombre de sauvignon blanc en la etiqueta. La literatura dice que hoy día algunos productores hacen diferencia entre el nombre “fumé blanc” cuando desean hacer énfasis en vinos cuyo estilo trata de seguir aquellos vinos blancos del Valle del Loire y sauvignon blanc cuando siguen un estilo más  bordolés. El Chateau St Jean Fumé Blanc  es un vino blanco de alta potencia aromática de frutas como lima y cáscara de toronja, con toques de mantequilla y menta. Resultó fresco en paladar con una buena acidez que acompañó los sabores cítricos adornados que envuelven el paladar con notas de avellanas de final medio con sabor a lima. Una sorpresa, realmente bueno.

Rosemount Traminer Riesling

Chateau St Jean Sonoma Fumé Blanc

Poco después disfrutamos de un vino muy interesante. Un Greg Norman Pinot Noir 2009 de Santa Barbara County. De una nariz muy atractiva a frutas rojas como fresa y cerezas se percibe un poco de las notas de su paso por madera. En boca se muestra un vino agradable y redondo de ataque medio con acidez presente pero agradable que llenan el paladar de sabores a frutas rojas dejando el paso a sabores y aromas de chocolate blanco con apenas un recuerdo de los taninos. De final medio a sabores entre de ciruela y fresa, es un vino que será muy conveniente para aquellos y aquellas que no disfrutan mucho los vinos corpulentos con marcadas notas amaderadas.

El Greg Norman Pinot Noir es un vino muy agradable que armonizó excelente con un plato de sabores complejos: tarta de cebolla caramelizada con huitlacoche y queso de cabra sobre un espejo de salsa de chile poblano coronados por unas hojas de arúgula y jitomate deshidratado, simplemente delicioso.

Greg Norman Pinot Noir

Tarta de cebolla caramelizada con huitlacoche

Después pasamos a otro vino que me agradó bastante, quizás el favorito de la noche. Un Chateau St Jean Sonoma 2005 Merlot de Sonoma County. De gran potencia aromática y con mucha elegancia, se perciben notas de frutas rojas maduras como ciruelas y un poco de moras en claro contraste con el Pinot Noir previo. Detrás de la fruta, de forma complementaria aparecen los aromas de chocolate amargo y nueces. En boca es un vino balanceado, con sabores de frutas confirmando aquellos que se desprendieron de la copa al inicio, con un ataque medio se perciben de forma agradable los taninos que equilibran los sabores de la fruta y una ligera acidez dejando un final medio de mucha elegancia con sabores a chocolate, muy bueno.

Éste vino fue bastante agradable solo, sin embargo fue de maravilla con un pollito de leche montado sobre puré de camote amarillo con vegetales sobre una exquisita salsa de morillas.

Chateau St Jean Merlot

Pollito de leche en puré de camote y salsa de morillas

Para éste momento, la tertulia con los amigos era bastante animada, con interesantes historias de los vinos y diversas regiones de parte de Mauricio Jiménez head sommelier de La Castellana quién no escatimó tiempo ni detalle para contestar las preguntas del grupo.

Por si no fuera poco, cerramos con broche de oro con otro interesante maridaje. Un pecaminoso postre de mousse de chocolate y coulis de frutos rojos coronados con una tejita de chocolate blanco invitando al paladar a un juego de texturas y sabores de tres diferentes tipos de chocolate que hicieron un maridaje bastante bueno con un Greg Norman Cabernet Sauvignon 2007 de North Coast, mucho más intenso en aromas y tanicidad, pero que no presentó menor complejidad: en nariz de predominio frutal de cerezas negras y ciruela madura, con una buena dosis de acidez que fue adornada con aromas a ralladura de coco y un poco de tierra mojada. Su tanicidad y frutalidad balanceó el dulzor del postre a manera de aquellos célebres chocolates rellenos con cerezas, otro gran acierto en el menú de la velada.

"Pecaminoso" postre de mousse de chocolate

Carlos Rodríguez, Mauricio Jiménez y Jeff Collins

Esta experiencia confirma la idea de que en éstas épocas los consumidores somos privilegiados para poder aprovechar excelentes vinos a precios accesibles, quizás lo que falte es un poquito de espíritu de aventura, para intentar nuevas regiones. California ha reunido entre otras cosas, los recursos financieros para realizar proyectos vitivinícolas de gran escala, y como en otras esferas del quehacer humano no escatimado recursos para hacerse de viticultores y enólogos de gran experiencia de todo el mundo. No quiero decir que todos los vinos de la región son estupendos, hay diversos niveles de calidad, pero al menos en éstas bodegas el resultado de éstas inversiones se disfruta sorbo a sorbo.

La velada fue una gran experiencia que reunió las cuatro condiciones para que fuese inolvidable: excelente servicio en el cálido comedor de Brasserie la Moderna, deliciosos platillos que tuvieron su toque de sorpresa (como el huitlacoche y la salsa de chile poblano), excelentes vinos y sobre todo la alegre y divertida compañía del grupo de amigos.

¡Que se repita!... ¡y pronto por favor!

¡Salud!
Dr. Salsa










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Hotel Brick
Vinos Viñedos y Bodegas
Rosemount Wines
Greg Norman Estates
Chateau St Jean
La frescura del Alvarinho de Portugal
Un poco de angustia me apremiaba estimado lector, por el hecho de no haber compartido antes la siguiente  pequeña recomendación. Muy adecuada para éstos tiempos en dónde las altas temperaturas se han apoderado de la ciudad (y prácticamente de todo el país). En ésta época en dónde se ha demostrado que descorchar un vino es un buen pretexto para juntar la familia, los amigos y la pareja…  pero sobre todo para éstos tiempos en dónde cuidar el bolsillo se ha vuelto una importante prioridad.

Un excelente vino en su relación de calidad sobre precio, una de esas sorpresas con las cuáles uno se topa en  las tiendas. Me refiero a un vino portugués de la bodega Quinta de Cidrô que ya ha dado que hablar (para muy bien) en algunos otros blogs con uno de sus vinos tintos.


En ésta ocasión les recomiendo el vino blanco creado a partir de la uva alvarinho (o albariño si queremos el nombre en castellano), una de las variedades blancas mejor conocidas y altamente apreciadas en todo el mundo. Se dice a manera de leyenda, que fue llevada por los monjes cistercienses en el siglo XII a Galicia en su peregrinar en el camino de Santiago y que se aclimató de forma extraordinaria convirtiéndose en la variedad emblemática de la ya famosa D.O. Rias Baixas.

Pero no quiero confundirle, éste alvarinho es de Portugal.

Quinta de Cidrô son los territorios recientemente adquiridos por el grupo Real Companhia Velha también célebre por sus oportos. Cidrô se ubica en  São João da Pesqueira en la rivera del río Douro (continuación del río Duero en su búsqueda del mar) gozando de un privilegiado suelo y clima. Se dice que diversas variedades ya clásicas como sauvignon blanc, semillón, cabernet sauvignon y variedades locales como la toruga nacional, tinta roriz, tinto cao, alicante bouschet y tinta barroca, entre otras, han ido desarrollando todo su potencial para la creación de estupendos vinos tintos y desde luego oportos.

Habrá que probarlas para obtener una conclusión personal, sin embargo es una región interesante que empieza a atrapar la atención de los enófilos de todas las latitudes. En México por lo menos ya tiene algunos fans que disfrutan de su excelente uva y lograda enología, entre los cuales me cuento yo mismo, y espero que al concluir la lectura de ésta nota, usted también se una al club.

A continuación la nota de cata correspondiente.

Nombre del vino: Quinta de Cidrô Alvarinho
Productor: Quinta de Cidrô (Real Companhia Velha)
País: Portugal
Región: Trás-os-montes
Variedades de uva: 100% Alvarinho
Maduración: Sin información
 Alcohol: 13.5%
Cosecha: 2008
Precio: $182 MXP (Tiendas La Europea)

Un vino de color amarillo brillante con ribete transparente y destellos dorados. En cuanto se acerca a la copa notará sus potentes aromas de frutas tropicales, digamos piña cristalizada, membrillo y lima verde. Sumamente atractivos y frescos los aromas primarios poco después se perciben algunos aromas de semillas secas (que nos podrían dar pistas que pasó algún momento por barrica, sin embargo no contamos con ésa información de forma precisa). Van apareciendo los aromas a cacahuate y almendras tostadas. En el paladar se percibe desde el primer momento un ataque de mucha frescura  con una acidez bastante notable pero que se conjuga con los sabores frutales a toronja y cáscara de lima que da paso a un final medio con sabores de notas herbales, dejando el deseo de un siguiente sorbo.

¿Qué maridaje se me ocurre para éste vino?, primero que nada como aperitivo, sin más compañía que la animosa charla que sigue el saludo a los invitados. Pero si insiste un poco yo le diría que va estupendo con preparaciones como el pulpo a las brasas, esa acidez contrasta muy bien la costra quemadita del paso de la carne por el asador, o bien un pescado en salsa blanca. Quesos frescos o una ensalada de espinacas con pera, queso de cabra, nueces y salsa de mango con un toque de picante, tal y como la disfrutamos recientemente, un grupo de amigos en una parrillada haciendo de la tarde una experiencia inolvidable.

Yo le invito a probar nuevos vinos y nuevas regiones, Portugal y Duoro en específico es una de las regiones que vale la pena el intento y sobre todo éste fresco, aromático y delicioso vino albariño.

¡Salud!
Dr. Salsa










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