Ribera del Duero: Tradición, innovación y pasión por el vino
Golpeaba gentilmente el rostro el viento frío mientras caminábamos rumbo a la cima de la colina dominado por el imponente edificio de la bodega Torres de Anguix. Desde la puerta de la bodega se podía admirar los viñedos que se perdían de vista en la línea del horizonte. Estábamos por descubrir la generosidad de las vides que transforman la austeridad del terreno en preciado vino, una gastronomía de exquisita tradición y sobre todo, la pasión por la tierra y su vocación vinícola: estábamos en el corazón de la Ribera del Duero.

El prestigio de la calidad de los vinos de la Denominación de Origen de Ribera del Duero (D.O. Ribera del Duero) sobrepasa las fronteras aproximadamente limitadas por las ciudades de Peñafiel (Valladolid) y San Esteban de Gomaz (Soria), incluyendo en la franja a las ciudades de Roa y Aranda del Duero (Burgos) en lo que es la meseta central de la Península Ibérica, franja que se extiende por 115 km a ambos lados del río Duero.

La cultura vitivinícola de la región data de la época en la que los romanos dominaron los valles. En 1972 de manera fortuita, durante los trabajos de nivelación del suelo en Baños de Valderados, se descubrió una villa romana en la cual se ostentaba un enorme mosaico romano de 66 metros con alegorías báquicas.

Sala de Catas en las oficinas del Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Duero

El clima de Ribera del Duero se distingue por su gran diferencial térmico, baja pluviometría, veranos secos e inviernos largos que pueden desencadenar intensas heladas, condiciones que llevan al límite a la vid. Los viñedos reaccionan gentilmente a tan difíciles condiciones ofreciendo uvas de gran calidad: concentración fenólica y antocianos que favorecen la producción de vinos con gran concentración de color, aromáticos y propicios para la guarda.

Las suaves colinas están llenas de vides de diferentes edades en dónde la Tempranillo, también conocida como Tinta del País o Tinto Fino es la variedad dominante, aunque también se encuentran Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec y la Garnacha Tinta. En variedades blancas, es la Albillo la única permitida por la D.O.

No obstante que es una D.O. relativamente reciente en comparación con otras, hoy día Ribera del Duero se cuenta entre las regiones vitivinícolas de mayor reconocimiento, no sólo de España sino del mundo entero. La primera acta que registra la intención de los viticultores por constituir la institución reguladora data de 1980. Un par de años después, el 21 de Julio de 1982, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación otorga a la región la calidad de D.O. y aprueba su primer reglamento.

Ribera del Duero ha sido una de las regiones de mayor crecimiento en España y tuvo una expansión sin precedentes en los años noventa. Empezó con unos cuantos productores y actualmente más de doscientas bodegas pertenecen a la D.O.

Nuestra visita a la región nos ha dado una visión múltiple de esta privilegiada tierra. En ella conviven al mismo tiempo, una tradición milenaria en producción que ha evolucionado y que en la actualidad incorpora ciencia y tecnología, aplicadas principalmente a los viñedos -aunque por supuesto en bodega, las innovaciones son evidentes- así como el florecimiento de una atractiva oferta de enoturismo que acompañada de una exquisita gastronomía, demuestran que además de excelente vino, los visitantes encuentran historia, sabores exquisitps y paisajes únicos para relajarse y disfrutar del descanso.

Para la D.O. Ribera, la calidad es prioridad. “Ribera del Duero tiene una forma de trabajar a nivel general que quizá sea la única en el mundo” explica Enrique Pascual García, Presidente de la D.O. Ribera del Duero, “el control interno de la producción y el control de calidad posterior, una vez hecho el vino, quizá no suceda en otra región vinícola. Ribera del Duero exige mucho a sus viticultores y a sus bodegueros para sacar el vino al mercado”.

“En época de vendimia, que este año [2014] ha sido excepcional con una producción alrededor de los 122 millones de kilos, se contratan a más de 250 personas para controlar la campaña, después vienen análisis y la cata exhaustiva del vino realizada por un comité. Eso significa un interés muy grande por el control” amplía Pascual García, “Unidas a nuestras características de terreno, altitud y clima, más las exigencias que imponemos, da por resultado un vino de gran calidad”.

Uno de los aspectos más notable de nuestra visita fue comprobar, copa en mano la calidad de los productos en bodegas de muy diferentes estilos y capacidades de producción. Cada una con una estrategia particular de viticultura y vinificación.

Enrique Pascual García,
Presidente de la D.O. Ribera del Duero


Tecnología y enoturismo

Encontramos por ejemplo en la Bodega Traslascuestas, ubicada en la proximidad a Valcabado una moderna bodega que hace énfasis en la sustentabilidad: 20 pozos geotérmicos proveen de la energía para la operación de las instalaciones. En bodega la tecnología es aliada fundamental del proceso de producción. Sistemas computarizados controlan la fermentación en más de diez tanques los cuáles cuentan con suministro de microoxigenación y remontados automáticos a través del mismo gas carbónico desprendido durante la fermentación, favoreciendo así, una maceración homogénea sin lastimar pepitas y evitando la extracción de taninos poco favorables.

Tanques de fermentación Bodega Traslascuestas Ribera del Duero

Dispositivo para la microoxigenación, auxiliar de la fermentación

Para los visitantes, Traslascuestas ofrece un pequeño pero interesante museo del vino, en dónde se explican las principales etapas del ciclo vegetativo de la vid así como de la vinificación. En una sección interactiva, es posible realizar talleres sensoriales.

En la parte superior de Traslascuestas, encontramos un amplio y cómodo restaurante con una envidiable vista a los viñedos. Cuenta con su propio horno, en el que, para deleite de los invitados se cocina el tradicional “lechazo al horno”, suntuoso y delicioso plato a base de oveja de corta edad que sólo se ha alimentado de leche, lleno de sabor y con textura crujiente en el exterior, un manjar.

Siendo una bodega de reciente construcción, ha sido ya considerada la opción del enoturismo, una tendencia que va cobrando cada vez mayor fuerza en todas las regiones vitivinícolas del mundo, con la oferta de algunas habitaciones para que el visitante quede inmerso en la tranquilidad y belleza rural de la región.

Museo del Vino en Bodega Traslascuestas

Restaurante en Bodega Traslascuestas

Juan Esteban, Bodega Valderiz


Viticultura ecológica

Por otro lado en Bodega Valderiz encontramos una filosofía de cuidado del campo sin fertilizantes ni pesticidas. “Siendo agricultores, nuestro padre, buscando una fuente alternativa de sustento, a principios de los años 80 empezó a plantar sus viñas. Por una década, plantó 35 hectáreas de viñedos y parecía el chiflado de la Ribera” explica Juan Esteban copropietario, “la gente preguntaba ¿qué hace este hombre plantando viñas?, si la gente está arrancando viñas. Buscó los peores terrenos y acertó eligiendo terrenos pobres, de suelo arenoso y de buena altitud. Lo que buscamos ahora es el respeto máximo a la tierra”.

“Se ha recuperado la agricultura ecológica como se realizaba hace 70 años. Como lo hacían nuestro padre y abuelo” explica Juan, “encuentro mucho más fácil esta agricultura sin productos químicos  que aquellos que tienen calendarios de tratamientos preventivos y tienen que echar herbicidas. Me preguntan ¿qué haces para el oidio?. Bueno, evitamos que exista el hábitat del hongo y con eso lo resolvemos: no labrando mucho la tierra para que el selo esté secoo, aplicamos sílice, cortamos hojas y tallos para evitar la humedad”.

El cuidado de los viñedos se refleja en el producto. Los vinos de Valderiz destacan por su personalidad propia en cada etiqueta y todos con gran concentración de color, potencia aromática y equilibrio en paladar.

Vinos Bodega Valderiz, Ribera del Duero
Origen conceptual del diseño de las cápsulas,
mantas de los pobladores de la región


Pioneros en la Región

En la enorme bodega Torres de Anguix, nos recibe con una amplia sonrisa Angel Rubio García propietario de la empresa y testigo de la rápida evolución de la región. “En los primeros años cuando venían los extranjeros preguntaban ¿dónde están las viñas?, había unas por aquí y allá, la gente se dedicaba más a la remolacha y otros frutos. Con los años se empezó a seleccionar la uva, se utilizó la espaldera, se formó la D.O. y vino un desarrollo muy importante” nos relata Rubio García a la vez que vamos degustando su amplia gama de vinos.

“Ha habido un salto muy grande: Cuando vine aquí había veinte bodegas, entre particulares y cooperativas, hoy día hay alrededor de 250. Creo que las cosas se han hecho bien en Ribera del Duero. El consejo, las bodegas y la gente, cada uno ha puesto su grano de arena y los vinos cada vez son mejores” concluye Angel Rubio.

Sala de barricas, Bodega Torres de Anguix, Ribera del Duero


Torres de Anguix está construido con un planteamiento totalmente funcional para las diferentes etapas de producción, desde la recepción de la uva hasta su maduración en barricas y botella. Con una capacidad de procesamiento de hasta 1 millon de kilos por vendimia, ofrece al mercado las etiquetas D’Anguix, Gallery 101 y un rosado, elaborado a partir de tinta del país, frutal y de buen cuerpo en paladar.

Los vinos D’Anguix, cuentan con un amplio palmarés de reconocimientos en los principales concursos dentro y fuera de España. Su rosado destaca por una combinación de intensos aromas frutales y un cuerpo en paladar que delata su origen basado en la Tempranillo. Los tintos cada uno con una crianza diferente muestran el carácter frutal y complejidad que los hace interesantes y agradables.

Angel Rubio García,
propietario de Bodega Torres de Anguix, Ribera del Duero



Experiencia al servicio de la uva

No obstante, en Ribera del Duero hay espacio para diferentes formas de trabajo. En nuestro recorrido nos sorprende el encuentro con Tomás Postigo a quién hallamos en plenas actividades en bodega.

Con gran pasión nos describe el diseño peculiar de la bodega que se abastece de uva de la mayor calidad posible en la región, sin importar el sacrificio de un importante porcentaje en la banda de selección que puede llegar a descriminar hasta un 30% de la uva comprada.

Tomás no puede ocultar la pasión por su trabajo, su afirmación es contundente: “El objetivo es hacer un gran vino”. Es claro que su búsqueda es la excelencia en vino y para ello, su secreto es la fuerza más fundamental del Cosmos: la gravedad.

La bodega se encuentra instalada en una relativamente pequeña nave industrial, dotada de una enorme grúa mecánica. El prestigiado enólogo, que alguna vez estuvo a cargo de la producción de Pago de Carraovejas, nos explica el delicado manejo de la fruta desde que llega de los viñedos en pequeños recipientes de 10 kilos, apoyado con la grúa y un enorme contenedor cónico utiliza técnicas de maceración prefermentativa para conseguir la mayor extracción de color y aromas.

La grúa le permite pasar del despalillado al prensado y al tanque de fermentación sin el uso de una sola bomba. Probamos el vino en pleno proceso de fermentación de uno de los tanques de forma cónica. La promesa de un gran vino se puede percibir desde ahí. Los aromas inundan la copa, el líquido rebosa de azúcar pendiente de ser consumida por las levaduras, acidez y tanicidad fácilmente reconocibles.

Contenedores en Tomas Postigo

Sus vinos, encontramos aromas a frutas maduras, complejidad por su paso por barrica, pero sobre todo un equilibrio notable. Sin duda, una de las grandes sorpresas de la visita a la Ribera del Duero.


Pasión por el vino

Bodega Vega Clara se encuentra localizada en la localidad de Quintanilla de Onésimo, provincia de Valladolid. La pequeña bodega se ubica en el centro de los viñedos en plena Milla de Oro, en la cuál se encuentran las bodegas de nombres más reconocibles en el mercado como Vega-Sicilia. La joven propietaria, Clara Concejo nos hace un recorrido por la bodega y nos quedamos charlando por largo rato en su sala de degustaciones con ventanas en dónde se aprecian viñedos a los 360 grados alrededor.

Clara Concejo, propietaria de Bodega Vega Clara

Clara no puede evitar la emoción que despierta su oficio vinícola que inició en su juventud cuando comercializaba vino. Con los años decide adquirir viñedos y construye una pequeña pero funcional bodega de producción muy limitada pero como ocurre en todas las bodegas que hemos visitado, la calidad es su priodidad.

Mario y Diez Almendros, sus vinos, de gran estructura y nariz atractiva, despiertan el paladar con sensaciones agradables y equilibrio. La enología está a cargo de Clara y prácticamente con la ayuda de un par de personas transforma su sueño en vino. Llama la atención la mezcla de Tempranillo y Cabernet Sauvignon en proporción 75% - 25% respectivamente que le aporta una personalidad propia.

Vinos de Bodega Vega Clara



Entre las suaves colinas de la Ribera del Duero, su imponente Castillo de Peñafiel y la ciudad amurallada de Aranda del Duero hemos descubierto las diferentes formas de hacer vino pero con un evidente común denominador: orgullo por su vocación agrícola y en específico por la producción vitivinícola, un gran respeto por su tierra y una decidida búsqueda por calidad en sus vinos. Prácticamente todos los productores coincidieron en que el resultado final que desean lograr es que el vino en copa exprese las cualidades únicas de sus terrenos.

Las condiciones económicas no son las mejores en el viejo continente, sin embargo, la “sed por vino” en países como México y otros del continente americano sigue en aumento. La Ribera del Duero se apoya, en lo que parecen ser sus principales ventajas: un terreno privilegiado, un marco regulatorio estricto pero pendiente de la evolución, experiencia en el oficio y sobre todo: pasión de sus productores, quizá esto último es simplemente, su mejor carta en el juego.

¡Salud!
Dr. Salsa

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