Pasado, presente y futuro del Vino Mexicano (Parte 3)
Desde hace años los caldos nacionales van ganando medallas en prestigiados concursos internacionales. Aunque la estrategia es empleada por las bodegas de mayor tamaño, las medallas y reconocimientos atraen la mirada de la prensa especializada hacia el vino mexicano y su calidad progresiva.

“Nos sentimos muy orgullosos, no sólo por Casa Madero sino por la industria en dónde por primera vez en un concurso de esta talla en Paris, dónde son más exigentes y críticos en todos los sentidos, hayan premiado un vino mexicano con ese reconocimiento tan importante” comenta Daniel Milmo, Director de Casa Madero en relación a la Medalla de Oro como el Mejor Vino Blanco Seco de toda la competencia de Vinalies Internationalles 2013, en dónde participaron más de 3 mil 400 vinos.

Comenta Milmo sobre lo que está ocurriendo, “L.A. Cetto, Monte Xanic, Santo Tomás y Vinícola Fraternidad son algunos ejemplos de bodegas cuyos vinos son reconocidos por concursos internacionales e incluso prensa especializada extranjera".

Productor Joe Malagón y enólogo Alberto Rubio 

El futuro del vino mexicano
En el dinámico escenario del vino mexicano quizá cualquier previsión será inexacta, pero lo que se vislumbra es un importante proceso de consolidación en dónde prevalecerán los empresarios con mayor entendimiento y compromiso con la naturaleza del oficio vinícola, aquellos con la paciencia suficiente para esperar el largo ciclo de la viticultura para recuperar inversiones y aquellos con la capacidad de ajustarse a los deseos de sus clientes.

“Usando una metáfora, estamos queriendo cruzar un gran oceáno” explica el enólogo Hugo D’Acosta. “Va a haber un montón de turbulencia y en ella, algunos productores se consolidarán y otros desaparecerán. En el proceso se sube gente quizá sin entender el verdadero fondo de lo que significa el vino: es un tema de largo plazo, generacional, el que le esté apostando a cosechar antes de que la uva esté madura le va a ir mal. Sobre el futuro, hay días que lloro y hay días que soy feliz, el antídoto contra esos riesgos es que más gente sepa del Valle de Guadalupe, conozca los vinos, los disfrute y los proteja. A medida de que reconozcamos y disfrutemos los valles de Baja California como un activo mexicano y no tan solo como los productores de vino, pasarán cosas buenas”.

La transformación de Ensenada como un polo de la oferta gastronómica, turística y enológica del país conlleva algunos riesgos. El crecimiento de la ciudad y el manejo del agua, recurso fundamental para la actividad vinícola son preocupaciones que no han dejado de estar en la mente de los productores. “La amenaza es que un lugar que tiene un atractivo natural atrae a los fraccionadores furtivos, a la gente que está dispuesta a hacer cosas ahí sin ver que lo que nos maneja es la parte rural y agrícola” explica el fundador de Casa de Piedra.

“El agua es fundamental, hay noticias de un proyecto en vías de llevarse a cabo en relación con la desalinización del agua de mar. Sería una solución muy grande para nosotros porque evitaría que se sacara tanta agua del Valle de Guadalupe; si no queremos que éste se pierda en el futuro cercano, hay que tomar acciones” apunta el enólogo Víctor Torres Alegre.

Si bien el crecimiento del vino mexicano y su reconocimiento dentro y fuera del país no ha cesado, aún queda mucho por hacer en términos de producción y aumento de la calidad. “Vamos bien, esto es un proceso y creo que lo hemos hecho bien, el tema continua siendo el aprendizaje de todos los que vivimos el vino. En la medida que todos veamos el vino como un estilo de vida, el vino seguirá enseñándonos” apunta el enólogo José Luis Durand. “Lograr mejorar la calidad global del vino mexicano, en términos de no tener errores básicos de producción. Y por otro lado seguir la educación de los productores para lograr estilos de vinos mas definidos. Eso implica un nivel de profundidad en las búsquedas que deben trascender el nivel primario de cómo se hace y la bioquímica del proceso, elevándose a un nivel mas espiritual o artístico donde la búsqueda tiene que ver con lo que deseamos transmitir en cada vino que hacemos” detalla el enólogo de origen chileno sobre los retos actuales.

“En ese sentido creo que lo interesante de nuestros vinos, es que somos de los pocos lugares donde somos libres de crear y hacer, y eso genera diversidad, las Denominaciones no nos restringen y creo que eso en esencia hace que el Vino Mexicano sea muy dinámico y creativo. Esto además de un terruño increíble lleno de potenciales” concluye.

Interior de la vinícola Venacava, Baja California

Una historia llena de calamidades no ha sido suficiente para minar la vocación vitivinícola de las regiones propicias del país. A partir del año 2000, un vertiginoso crecimiento de la industria se ha manifestado en la aparición de una amplia diversidad de propuestas de diferentes escalas, los grandes productores han mantenido vinos accesibles a la vez que han creado otros que tratan de reflejar con gran calidad el potencial de sus respectivos terruños. Lo único claro sobre el futuro es que seguirán los cambios, aquellos que se han permeado del significado del oficio vinícola, estrechamente relacionado con el suelo y los ciclos vegetativos de la vid llevan ventaja. Se deberán tomar acciones para proteger y llevar un crecimiento ordenado y sustentable, de la industria. El futuro promisorio descansa tanto en productores consolidados como en el entusiasmo de los jóvenes, “somos las primeras generaciones, esto está empezando, está todo por hacer y es justamente lo que me pone la piel chinita” expresa el joven enologo Alberto Rubio con la mirada puesta en el horizonte del Vino Mexicano.

¡Salud!
Dr. Salsa.

Leer: Pasado, presente y futuro del Vino Mexicano (Parte 1)
Leer: Pasado, presente y futuro del Vino Mexicano (Parte 2)

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Artículo originalmente publicado en revista Soy Chef Núm. 57
http://www.revistasoychef.com/
1 Response
  1. Leo Says:

    El otro día traté de comentar pero no se quedó el comentario.
    1. Ya no le digan caldo al vino! =)
    2. Comentaba que de la mano de este movimiento de jóvenes enólogos, viene un movimiento muy fuerte de internacionalización de enólogos mexicanos.
    Si regresan a México sería súper valioso para la industria, ayudando a modernizar protocolos de elaboración, instalaciones, calidad, etc. El que regresen supongo que depende de qué incentivos hayan para regresar. Si no regresan, por lo menos están dando a conocer que sí existe una industria de vino en México. A veces es un poco frustrante y triste porque te encuentras que las cosas se pueden hacer mucho mejor, en cuanto a calidad, seguridad, eficiencia, pero los dueños no se dan cuenta de cómo esas mejoras pueden impactar en la empresa.
    Yo estoy en Nueva Zelanda y cuando me preguntan a qué me dedico y de donde soy, la primera reacción es “no sabía que se hacía vino en México”.
    Gente de la que sé que ha estado fuera o que sigue fuera: Vero Santiago que estudió en Australia conmigo y ahora está en Baja; Oscar Gaona y Ricardo Michel que igual estudiaron en Australia y ahora están en parras; Paco (no recuerdo el apellido) que estudió en Italia y sigue fuera trabajando en Italia y NZ; Mauricio que estudió en Chile, lo conocí en Parras y creo que sigue yendo a parras a hacer vendimia. José Sanchez que estudió en California y creo que sigue trabajando en Parras. Claudia Muñoz que estudió en Chile, ha trabajado en California y está aquí en NZ. Otra chava que está estudiando enología en NZ. Mauricio Ruiz C que estudió en Australia y está trabajando en Australia. Viviana Rodriguez que conocí aquí pero vive en Francia con su esposo. Y creo que hay otro mexicano que tiene una bodega en el Priorat. Esos son de los que yo me he enterado porque me los he topado (excepto a dos). Pero quien sabe cuántos más haya por el mundo.

    En mi caso regresé a México, pero no se dieron las condiciones ideales para quedarme. Básicamente probé pero vi que podría desarrollarme profesionalmente mejor y más rápido si seguía trabajando en el extranjero. Eso sí, dejé mi “huellita” en la bodega que estuve trabajando =). Obviamente no quiero perder la conexión con México ni con el desarrollo de la industria, así que estoy viendo si hago un poco de vino allá bajo mi etiqueta, y hacer un poco de consultoría sería excelente…
    Pero bueno creo que lo importante es que viene un grupo de enólogos preparados profesionalmente en escuelas y países con historia y reputación, y que se siguen preparando trabajando en lugares con industrias establecidas donde se puede aprender mucho.


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