¡A descubrir (y disfrutar) nuevas regiones!
Viñedos en Sooß dentro de la región 
Thermenregion en Niederösterreich 

El vino significa variedad, diversidad, movimiento y evolución. Al menos desde mi particular punto de vista, la diversidad de estilos de vinos, variedades, regiones e incluso de visiones enológicas es lo que hace el vino un tema tan amplio. También está la evolución, esa peculiar mezcla de tradición y tecnología cuya proporción varía de bodega en bodega que concluye en tan diferentes características al degustar los vinos.

Miles de etiquetas se comercializan en la Ciudad de México. Aunque durante un paseo por las estanterías de las tiendas especializadas se puede leer rápidamente dos fenómenos del mercado: que el dominio de España es evidente y también que el crecimiento del vino mexicano ha sido sumamente veloz en los últimos años.

No obstante ahí están Argentina y Chile con propuestas para todo presupuesto así como Francia, casi siempre en las áreas bajo control de temperatura, eso sí, generalmente destinadas  para un bolsillo más generoso. El tema es que hay muchas y muy diferentes opciones. ¿Cuántas etiquetas se comercializan en la ciudad? Algunos afirman que hasta dos mil opciones existen en los diferentes espacios de venta.

Por eso me resulta un tanto desconcertante cuando alguien afirma categóricamente que sólo bebe vino de un tipo o de un país en específico. Es cierto que un enófilo va pasando por diferentes etapas, ya sea de una variedad, región, estilo, supongo es la búsqueda de nuevas experiencias. Pero alguien que sólo se limite a un país o peor aún una sola región, me parece dejar de lado la oportunidad de comparar y de descubrir.

De este punto, la invitación a descubrir los vinos de otros países y regiones.

Austria. Con una tradición vitivinícola que se remonta a las culturas celtas en el 700 A.C. hoy día es un país con 118,000 acres destinados al cultivo de la vid divididas en cuatro regiones Weinland Österreich, Steirland, Wien y Bergland Österreich. Los blancos son muy buenos y los tintos sorprenden con una interesante relación precio-calidad, sin embargo los vinos de postre son excelentes. Aunque con una limitada presencia en México, es posible encontrarlos en la tienda Acento Gourmet en Polanco.

Casablanca (Chile). Chile lamentablemente lleva a cuestas un estigma que ha perdido sentido en nuestros días. Si bien los vinos fáciles de tomar y de precio accesible son uno de sus pilares, las bodegas también se han transformado para ofrecer además, vinos de gran calidad. Varios viñedos en esta región son extensión de bodegas bien establecidas en los famosos valles centrales de Chile, pero es acá en donde han encontrado el clima adecuado para vinificar variedades como la Sauvignon blanc y la pinot noir. Fácil de encontrar vinos de esta región en las estanterías de tiendas especializadas de las bodegas Carmen, Casas del Bosque, Ventisquero, Casa Lapostolle y Cono Sur por ejemplo. Los vinos blancos son los que mejor desempeño han presentado, pero no descarte los pinot noir, encontrará gratas sorpresas.

Rías Baixas (España). Famosa por la frescura de sus vinos blancos basados en la uva alvariño, suelen ser extraordinarios vinos cuya acidez va perfecta con muchos platillos con pescados y mariscos. También sirven perfecto como aperitivo y con quesos, para iniciar una comida con los amigos o la familia y para platillos frescos y ligeros. Una interesante alternativa a otros vinos blancos que quizá sacrifican frescura por ganar complejidad. Existen en el mercado varias etiquetas fáciles de encontrar en tiendas especializadas o incluso supermercados: Vionta, Santiago Ruíz, Terras Gauda, Condes de Albarei, Paco & Lola y Eiral por ejemplo.

Washington (Estados Unidos). La historia de esta región inicia hacia los 1820’s con las primeras plantaciones gracias a los inmigrantes de Francia, Alemania e Italia. La Prohibición en 1920 detuvo en seco la producción de vino en la región, pero para 1938 en una segunda etapa ya había 42 bodegas en el estado. Su clima frío les permite cultivar exitosamente riesling y la gewürztraminer entre otras variedades internacionales más comunes. En México la oferta es limitada pero vale la pena probar Chateau Ste Michelle. Todos sus vinos son de gran calidad en dónde destacan el Dry Riesling, Cabernet Sauvignon y el Merlot. Adecuados para acompañar una gran gama de platillos, encontrará en estos vinos equilibrio en sus componentes organolépticos y versatilidad a la hora del maridaje.

Más allá de las regiones mejor posicionadas, la industria del vino trata de llevar el paso del mercado y se aventura a nuevas latitudes y varietales que puedan enriquecer sus portafolios. La Ciudad de México, así como muchas otras a lo largo de la República Mexicana, pese a las condiciones económicas no tan favorables, van mostrado un interés y un crecimiento en el consumo de vino.

¿Qué mejor que aprovechar esta variedad de oferta disponible en la Ciudad?, es definitivo que hay muchas excelentes opciones a precios accesibles. Encontrar un buen vino ya no es difícil, lo difícil es conocer todas las regiones que tienen representación. En términos de maridaje, siempre habrá opciones para cualquier circunstancia o tipo de comida, claro… si se da el tiempo de conocer algo nuevo.

¡Salud!
Dr. Salsa
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