Cata de vinos orgánicos en Bacus y nuevas sucursales en la ciudad
Despues de la excelente experiencia que fue asistir a la Cata de vinos de Bordeaux con Sophie Avernin en la tienda gourmet y wine bar de Bacus, al dia siguiente también participé en la cata de Vinos Orgánicos en la misma tienda para continuar el aprendizaje de nuevos tipos de vinos y seguir ese seductor y fascinante camino del descubrimiento de nuevos sabores y aromas en el vino.

En aquella ocasión se llevó a cabo la cata de vinos del sur de Francia:
1. Carignan Vin de Pays d'Oc de Domaine des Terres Falmet (Acá una entrevista en YouTube de Yves Falmet, pero en francés).
2. L'Ivresse des Cîmes 2005, también de Domaine des Terres Falmet
3. Notre terre de Mas Amiel
4. Careades, tambien de Mas Amiel

Además de la experiencia deliciosa de probar estos vinos, esta cata se destacó por que incluyó el concepto de vinos orgánicos que aunque ya había escuchado de ellos, se profundizó en el tema. A manera de introducción se comentó el enfoque ecológico de los productores de vinos orgánicos, quienes además de evitar el uso de pesticidas y productos agroquímicos en el viñedo, lo ven más como un ecosistema.

Investigando al respecto me encontré este excelente artículo El salto orgánico del vino chileno del que rescato algunos principios de los viñedos orgánicos:
1. Considera además de evitar los productos agroquímicos, el uso de prácticas agronómicas amigables con las poblaciones de insectos y aves que viven alrededor de los viñedos.
2. Para el control de plagas se usan insectos u hongos que "cazan" a las poblaciones indeseadas.
3. Requiere un conocimiento más profundo del viñedo, por ejemplo conocer a detalle las variaciones del clima y las variaciones de la población de insectos a lo largo del año.
4. Al menos para Chile, para obtener la certificación de viñedo orgánico se debe esperar, como menos cuatro años.
5. Existen entidades reguladoras que certifican los viñedos y procesos orgánicos en diversos países.
También se explicó la problemática de cómo mantener la "naturaleza orgánica" de un viñedo si las zonas circundantes no lo son y de cómo podrían salir afectados si los vecinos usan pesticidas. En términos generales se hizo un énfasis en que estos vinos suelen ser menos agresivos al organismo porque no tienen sustancias adicionales resultado de productos químicos.

Yo me quedo pensando en el concepto y no estoy tan convencido del concepto, en primer lugar por la dificultad y complejidad del proceso de maduración de un viñedo más todos los pasos necesarios en la vinificación y la gran cantidad de variables que intervienen en el proceso, además del aumento de costos que sin duda se ven reflejados en el precio final al consumidor. Otro tema es el de la capacidad de los organismos certificadores, y de la "eficacia" de sus métodos de revisión para garantizar que un vino no se ha visto afectado en su "pureza" orgánica.

No obstante, habría que revisar los controles que existen actualmente que revisan (o no revisan) la calidad sanitaria de los vinos que llegan al mercado, sin embargo, no he leído (¡afortunadamente!) de algún escándalo relacionado con productos de vinos peligrosos para el consumo humano, y supongo que todas las bodegas en términos de sus inversiones en viñedos, procesos y prestigio, vigilan cierto mínimo de calidad.

Dejando un poco de lado el tema de los orgánicos, la degustación de los vinos fue deliciosa.

Sobre el Carignan Vin de Pays d'Oc, un vino de la zona de Languedoc Roussillon de color rojo obscuro y brillante, comentaré que lo encontré un poco cerrado en nariz, hubo que darle un buen rato para que se oxigenase el vino, y después ya empezó a mostrar aromas a ciruelas y en boca lo sentí con buen cuerpo pero un poco astringente en sus taninos, asi que diría que es un rico vino pero un poco rústico.


Luego pasamos al L'Ivresse des Cîmes 2005 que fué más agradable para mi gusto, fue un vino más aromático en el que la fruta de ciruelas era más intenso que su pariente previo pero entendí que esos vinos no tenían barrica , también de color rojo granate obscuro en boca se confirmaba claros sabores a frutas y un poco mineral pero armonioso en boca menos astringente que el anterior asi que me pareció un vino rico a un buen precio, definitivamente un "vino de batalla" como dicen los amigos de buenavida pero con sabores que me parecieron muy diferentes a los vinos chilenos por ejemplo.

Mas adelante seguimos con las estrellitas de la noche, los vinitos de Mas Amiel.

El Notre Terre inmediatamente captura el interés en nariz, sabrosos aromas a ciruelas y cereza, aderezados con un sutil aroma a madera en boca se siente suave, redondo y aunque con taninos, bien integrados en la textura del vino. Bastante balanceado y rico, si no fuera por su precio, me habría llevado dos botellas a casa.





Y finalmente pasamos al mas rico de los vinos, un Carerades 2006, en nariz un vino mucho mas sofisticado con una mayor gama de aromas a frutas rojas maduras, en boca se sentía muy sedoso, totalmente balanceado con sabores potentes a fruta, y se sentía la fuerza tánica pero muy balanceado, un vino mucho mas rico en diversidad en sabores, ¡lástima que sólo me tocó una copa!, bueno el precio de este vino si superaba en mucho mi presupuesto, pero sin duda es un gran vino. Si su bolsillo se lo permite, es un vino ampliamente recomendable.

Esta tienda boutique me acabó de convencer en la capacidad que tiene para acercar al consumidor común grandes vinos, que quizás en otros lados sería poco común conocer sin desembolsar una buena cantidad, y para mi fue una excelente oportunidad porque tuve la oportunidad de llenar el paladar de ricos y sutiles sabores de estos vinos.

Al siguiente fin de semana, visité una vez más la tienda para otra cata, esta vez en el marco del festival de vinos del "Sur de Francia" y tuve la oportunidad de acercarme a charlar con Alejandro Zárate creador del concepto de Bacus y con Javier Miranda quién estará a cargo de la nueva sucursal de la tienda en la zona de Polanco en la Ciudad de México. Quien amablemente me comentó el origen del concepto y cómo fue tomando forma el proyecto hasta convertirse en una interesantísima opción para los enófilos.

Me llamó muchísimo la atención la actitud emprendedora de Alejandro Zárate un apasionado del vino, que después de vivir unos años en Francia y de crear una empresa de distribución de vino en Italia, regresa a México y en un momento especial de su vida concibe la creación de una empresa con el propósito de acercar la cultura del vino al público de la ciudad.

Me comenta que estando en Francia se da cuenta de la dificultad para elegir un vino adecuado sin la información suficiente y de ahí surgieron varias ideas que ha puesto en práctica en la tienda, como la guía sensorial en la que distingue fácilmente los vinos tánicos de los frutales y otra información valiosa, como si el vino es para guarda o de consumo inmediato, o un mobiliario de fácil acceso visual para los clientes.

La tienda ya lleva diez meses en funcionamiento y en ese tiempo ha tenido muchas catas y cursos de los cuáles ya hay varios fans que no se pierden casi ningún evento en el lugar.

También tuve oportunidad de conocer el nuevo equipo Skybar ya instalado en la tienda, que permite degustar un vino que extrae el liquido de la botella al vacío para la correcta conservación del vino. En esa ocasión probé un delicioso tinto Bella Terra 2008, vino mexicano del Valle de Guadalupe, del que no tenía previo conocimiento, pero que me gustó mucho, ya que estaba muy frutal en nariz y en boca, también muy recomendable por cierto. Al momento que escribo estas líneas, seguramente ya habrá instalado su segundo equipo Skybar cada uno con capacidad para tres botellas, dando un total de seis distintos vinos para ser evaluados directamente por los clientes.

También charlamos un rato con Javier Miranda quien me comentó una excelente noticia: en breve se abrirán dos nuevas sucursales de la tienda. Una de ellas en la colonia Polanco y otra en la Colonia del Valle, y esperan que ya estén en funcionamiento en la primera semana de Noviembre. Asi que para los amigos que residen en esas zonas de la urbe, ya no tendrán excusa para lanzarse a las nuevas tiendas y compartir estas excelentes experiencias de degustación y aprendizaje.

Ya que me comentan Alejandro y Javier que las nuevas tiendas contarán con el servicio personalizado de asesoría y de los eventos de catas para acercar rápidamente y de bajo costo nuevos sabores a todos los interesados.

Yo les felicito por su esfuerzo de difusión de los vinos en general y de los vinos mexicanos (de los cuáles manejan más de 70 etiquetas), con lugares asi, no hay forma de escapar de la seducción del vino.

Como siempre yo les invito a seguir descubriendo nuevos sabores, a crear nuevos momentos con sus amigos y personas especiales y que se esos momentos se vean condimentados con deliciosos sabores de vino.

Saludos.
2 Responses
  1. beckps3 Says:

    Aparentemente si es mucho mas complejo la onda orgánica que la tradicional, ya solo con estar cuidando todos los detalles y poderse certificar hasta dentro de 4 años, suena rudo; pero, hablando de nosotros, los bebedores, realmnte notó alguna diferencia extrema o por lo menos muy notoria entre una "botella orgánica" y una "botella tradicional"? Si podría decir usted que vale la pena todo el cuidado que requiere el orgánico?


  2. Hola beckps3!
    Es un tema subjetivo, en lo particular no creo que la diferencia en la experiencia de tomar un vino u otro sea que viene de una bodega orgánica o no. Más bien, si es un buen vino de una bodega que se preocupa por su calidad.

    En general las bodegas que se preocupan por la calidad de sus productos, tienen estrictos controles de uso de agroquímicos y del estado de la viña y de todo el proceso de vinificación. Por ejemplo las salas en dónde están los tanques de fermentación que he conocido parecen cuartos quirúrjicos, limpiecitos.

    Por lo pronto mi recomendación sería, buscar vinos que den un equilibrio entre costo y la "calidad de la experiencia" para ti.

    Saludos!


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